domingo, 14 de agosto de 2011

FELICIDADES BOLIVIANOS Federico Escobar Álvarez






Dentro de poco celebraremos el aniversario patrio cuando, un seis de agosto, nació a la vida independiente la República de Bolívar que más tarde se constituyó en República de Bolivia. En 1825 se firmó el acta de la Independencia después de 15 años de lucha permanente de mestizos y criollos contra el colonialismo español. Al momento existe una gran confusión, por lo menos en la conciencia de los más jóvenes, al recordar este hito histórico frente al nacimiento del Nuevo Estado Plurinacional de Bolivia después de la promulgación de la nueva Constitución Política del Estado, cuya fecha aún no toma esencia en la conciencia social.
Los colores de nuestra “sagrada tricolor”, rojo, amarillo y verde que se plasman en todos nuestros símbolos patrios como el escudo, la escarapela, la kantuta y el patujú bandera, pretende ser equiparada por la bandera de siete colores que representa el equilibrio de los pueblos entre sí y la naturaleza, más conocida como wiphala, que en idioma nativo significa bandera, con el que el 9 de febrero, celebrando la batalla de Bahía en Cobija, desfilaron las unidades militares portando solamente ese nuevo símbolo patrio sin llevar a la cabeza de sus unidades la “sagrada tricolor” a la que juraron lealtad y defensa generaciones de militares y reservistas.
De todo ello nace la confusión, aun no asimilamos los cambios constitucionales, festejando la fundación de la República de Bolivia cuando pretendemos vivir en un Estado Plurinacional, tal como dice el artículo uno de la Constitución Política del Estado. De todas maneras ¡felicidades! Bolivianos por este CLXXXVI aniversario de la firma de nuestra acta de la independencia y creación de la República de Bolivia con su sagrado pabellón tricolor.
Son pocos los años para un país contar con casi dos centurias de vida republicana, tan manoseada y vilipendiada por muchos políticos y tan venerada y defendida por gloriosos compatriotas que dieron su vida en aras de la independencia. Honremos a ésos próceres y gloriosos combatientes, a valientes hombres y mujeres que con las guerrillas y republiquetas alcanzaron una libertad en la que nos gloriamos vivir, defendamos la independencia a diario, sin agachar la cabeza a nuevos colonialismos de países que pretenden imponernos diferentes modelos de vida y economía. Liberémonos de todo tipo de ayuda económica que comprometa a futuro nuestra libertad, viviendo los caprichos personalistas o de sectores comprometidos con la corrupción y el narcotráfico, aunque de manera velada. ¡Defendamos sin claudicar la libertad heredada! Las teorías pasadas de moda de algunos trasnochados sociales que pregonan justicia pero sin cumplirla, no deben ser aceptadas. XXX

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